Veo el telediario por el puro placer masoquista que me producen sus noticias, sobre todo por estas fechas ¿cómo vivir sin los latigazos navideños? Esas composturas para las mesas, imprescindibles, que denotan clase y sofisticación, esos percebes, bueyes de mar, langostinos, corderos lechales, pavos, capones y faisanes restregados en las narices de quienes no lo podrán disfrutar, me producen arcadas y me parecen una falta de respeto total. Que cada uno celebre la puñetera Navidad como quiera o como pueda, pero que un noticiero dedique su espacio a enmascarar la realidad es repugnante. ¡Y el veintidós se acaban las penas! A unos cuantos les tocará la lotería y los demás seremos felices viéndolos en el telediario brindar... Todavía no ha pasado la Nochebuena, después vendrá Navidad, la Nochevieja, en enero los Reyes Magos, las rebajas, la cuesta y vuelta a empezar, seguiremos de fiestas con los Carnavales, las Fallas, Semana Santa, Feria de abril... ¿Se puede pedir...