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Dulce y pasajera

Otto Umbehr (Umbo) Viola Morris cuando duerme es una mujer en éxtasis, una mujer abandonada a ese particular placer suyo de desdoblamiento y se convierte en decenas, si no cientos, en un enjambre, de mujeres que la adoran y la aman a ella sola como a una diosa, como a una abeja reina por la que se subyugan y mueren solo por darle gusto, sin infligir ningun mínimo tormento. Por eso al despertar no queda rastro de ellas, ni siquiera un vago recuerdo, acaso una sutil arritmia y la sensación extraña de haber vivido una experiencia dulce y pasajera. Ana Tomás García @anniebuonasera  

ONLINE

       Mi propuesta para el tema La confusión y La vergüenza, de Esta Noche Te Cuento.  ONLINE      Hacer la compra, en principio, no debería ser nada de lo que avergonzarse, pero claro, eso vayan ustedes a decírselo a Pepita Chirivía, que siendo la timidez en persona, y estando locamente enamorada del tendero más apuesto y más fornido del mercado, le preguntó muy resuelta e inocente al no ver la mercancía a la vista, que si tenía huevos: “Ramiro, ¿tienes huevos?” con cara de verdadero interés porque quería hacer una tortilla, a lo que Ramiro contestó con una gran sonrisa: “Claro, tengo huevos morenos, bien gordos… —ahí, la clientela, con los ojos como platos, estalló en risas— ¿cuántos te pongo?” y Pepita, colorada que daba envidia a los tomates, deseando con todas sus fuerzas que se abriera una grieta en el suelo que se la tragara a ella, a Ramiro, a los huevos, a la clientela y a todo el mercado entero si fuera menester, pidió, con todo el calo...

Cauce

  Nell Dorr            No había nada como el enérgico discurrir de la cascada, por eso Analía amoldó su cuerpo al escalonado perfil de las rocas, para formar parte de su cauce, y así evitar idas y venidas innecesarias que solo servían para malgastar el tiempo. Ana Tomás García @anniebuonasera

Ella

  Masaaki Sasamoto      Los demonios siempre flotaron etéreos, por eso nadie en la aldea se extrañó al verla entre las mariposas. Eso sí, la dejaron tranquila y le mostraron sus respetos ofreciéndole flores de loto y sake de arroz, con la esperanza de ablandarle el corazón y evitar en lo posible el horror de un desastre. Ana Tomás García @anniebuonasera

Poemas en voz alta

Conservas

     Mi microrrelato para la primera convocatoria del año con el tema: Tristeza o Melancolía, de  ENTC   Conservas      Peregrina reconocía las tristezas de la vida, las del día a día, y las recogía para hacer un caldo reconstituyente, como si fueran trufas de temporada. Todo valía: unos ojos enrojecidos, una apatía perenne, una muñeca despeluchada y rota, el dolor de una barriga hambrienta, unos sabañones, agujeros en la suela de los zapatos, una grieta en el tejado por donde se colaba la lluvia, la nieve y el viento... Cosas sin importancia porque eran cotidianas, pero que hacían un buen caldo. Un caldo que se comía frío, como buena miseria, y no es que le reconstituyera mucho, pero sí era lo único que la alimentaba, y al fin y al cabo de lo que se trataba era de alimentarse, aunque fuera de triste hambre. Ella tenía claro que su vida siempre fue cuestión de temporadas, como las trufas, solo que en esa ocasión las características del entorno iba...

Imprescindible

  Catrin Welz-Stein Recolectar lágrimas de lluvia no es tarea fácil. Hay que ser muy sensible para saber en qué momento exacto lloró el mundo. Ana Tomás García @anniebuonasera