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EL NÁUFRAGO

EL NÁUFRAGO       El náufrago se hizo a la mar de buena mañana en su pequeña barca, dejando atrás su patria, sus bondades, sus miserias, sus recuerdos, sus vacíos, en fin, todas esas pequeñas cosas que uno deja tras su estela cuando se es náufrago en tierra, para arribar a lejanas y desconocidas costas, tal vez más cálidas y propensas a las bienvenidas; y por eso, porque sólo se había guardado en su maleta el tal vez, arrastró sin disimulo la barca tras de sí hasta su nueva casa, por si en un futuro le hiciera de nuevo falta. Ana Tomás García @anniebuonasera

LA LOCA

     La loca se subió a un extraño artefacto abandonado sobre la arena. Se puso a los mandos como si conociera aquel cacharro de toda la vida y comenzó a volar a una velocidad razonable mientras se reía feliz haciendo cabriolas en el aire. La gente sorprendida exclamaba: "¡La loca!" "¡La loca!" "¡Se ha escapado la loca!" "¡Y cómo se ríe la muy loca!" "¡Corran, pónganse a cubierto! ¿Acaso olvidan que su risa y su locura es contagiosa? ¿Querrían verse todos ustedes como locos, riéndose a mandíbula batiente, despojados del pudor que les hace ser personas respetables?". Y corrieron todos a guarecerse, no sin antes preguntarse cuánto serían capaces de pagar por disfrazarse alguna vez de la loca y hacer como ella aunque sólo fuera por unos instantes.                                                             ...

HACE VEINTISÉIS AÑOS QUE RECIBÍ MI PRIMER GALARDÓN...

     Hace veintiséis años que recibí mi primer galardón, sin haber cumplido los diecisiete, con uno de mis cuentos, con el que me atreví a concursar en un certamen por primera vez, con muchos errores hoy, perfecto para mí entonces. Veintiséis años, casi nada...       Y como muestra, un botón. No, la primera página:            Ana Tomás García

DISTOPÍA

     ¡Besémonos! Se dijeron mutuamente entre las pilas de inmundicias, sobre los charcos pestilentes, rodeados de cloacas de poder; sobreviviendo bajo los escombros de una civilización que ya sólo los reconocía como vagabundos del sistema, como parias alienados, esclavos de la sumisión...       Y se besaron, contradiciendo las absurdas leyes establecidas, con el único objetivo de volver a sentirse humanos, aunque fuera por última vez. Ana Tomás García @anniebuonasera

PRISIONERO EN LESBOS

El escozor de la retina fermenta y se convierte en lágrima ácida que resbala por el rostro de un naufrago oxidándolo a grietas, como su corazón hecho añicos se mezcla con la turbia arena de una costa negra. Ya dieron sus huesos con la trampa, media luna y estrellas que sesgan, se queda el prisionero en Lesbos con el alma en vilo arrastrando su desgracia las cadenas. Ana Tomás García

TRAPOS TENDIDOS EN UNA CUERDA