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LA SUERTE DE UNA CAJERA

Mi artículo La suerte de una cajera en el periódico digital Almería 360  LA SUERTE DE UNA CAJERA   LA SUERTE DE UNA CAJERA        Patatas, leche, yogur, croquetas, macarrones… Los productos viajan por la cinta y la cajera los va pasando por el lector. A menudo teclea por dos, o por seis, depende de las cantidades, y eso la saca de la maniobra rutinaria, supongo. Algunos clientes también la saludan y le dan conversación. Personas conocidas, vecinas de toda la vida, viejos amigos, gente simpática, o al menos, amable. Por lo general le comentan lo agustito que está, la suerte que tiene, tan fresquita, o calentita, con la que está cayendo afuera, esos treinta y cinco grados a la sombra, o ese viento helado que corta. Y ella sonríe y asiente, y les dice: “Es verdad, qué suerte tengo…” porque la suerte, así dicha, no es buena ni mala, es ambigua, vale para ambas opciones, y mientras los demás creen que es la buena, la cojonuda, y la felicitan por ello co...

SIEMPRE QUISO SER BANDERA

Facundo León siempre quiso ser bandera. Le parecía fascinante ver ondear el trapo con el soplido del viento, por eso se colgaba de un mástil cuando era pequeño, y lo hacía tan bien que le pagaban pequeñas fortunas para que fuera la enseña infantil durante las fiestas del pueblo. Ana Tomás García @anniebuonasera

DE CÓMO ACALLAR VOCES Y SER EL MEJOR SIN LOGRARLO

       Mi propuesta para el tema La música, de ENTC:  De cómo acallar voces y ser el mejor sin lograrlo      Félix José Buenaventura de la Paz y la Concordia oía voces. Unas veces eran quejas, otras veces discusiones, casi siempre insultos y malas maneras. Al principio se puso a tocar el violín para acallarlas, pero el ímpetu hacía que sobresalieran a las notas. Descubrió que todos y cada uno de los vecinos de Villa Disputa de la Tormenta vivían enfrentados en un altercado permanente: Que si mírame y no me toques, que si no te cruces en mi camino, que si alcornoque, que si cebollino, que si gaznápiro, que si a ver si te arreo un mamporro... y por cada altercado fue añadiendo un instrumento en su propósito por silenciar aquel tormento.      Al final se convirtió en el famosísimo y más virtuoso hombre orquesta que hubo en el mundo, y como su arte era reclamado por todo el globo terráqueo y sus giras no tenían fin, nunca más volvió a V...

TRAMPANTOJO

  La descripción del suceso fue ridículamente escueta; no se especificó cuántas vísceras había por el suelo, qué clase de cuchillo desgarró la carne, qué tipo de salvaje se regodeó como un cerdo en el charco de sangre... Lo más que se dijo fue: "El novio de la muchacha, principal sospechoso", porque pocos sabían que la muchacha no tenía novio, porque pocos sabían que su padrastro siempre fue un sádico bien pagado organizador de carnicerías en la época de la represión. La descripción del suceso no fue más que un mero trampantojo, una ventana falsa donde asomarse a un vulgar crímen pasional, para que la gente no supiera qué tipo de salvaje merodeaba impartiendo leyes por las calles de su ciudad, decidiendo por ellos lo que estaba bien o lo que estaba mal. Ana Tomás García @anniebuonasera  

ALLÍ, DONDE LOS LAGARTOS

     Desde la terraza del apartamento solo se divisa el mar, de un azul espléndido, y los graznidos de las gaviotas nos suelen despertar muy de mañana. Gabriel y yo esquivamos la canícula yendo desnudos la mayor parte del tiempo, y como consecuencia, hacemos mucho el amor. El verano es eso, sudar, dormir, comer algo, el mar, hacer el amor. Gabriel y yo pasamos el resto del año en mitad de un lugar gélido y por eso en vacaciones nos vamos al sur, bajamos a la costa, a un lugar recóndito en una esquina meridional de la península. Estamos locos. En pleno verano nos dejamos caer de lleno en el desierto buscando nuestro pequeño oasis, como si fuéramos lagartos, y no nos importa el sudor, nos importa ir desnudos, la brisa en la piel, el sol, bañarnos en el mar. Hay gente que aborrece ese clima, y sí, suponemos que es para aborrecerlo, pero no nos importa.      Allí los días son una sucesión de experiencias placenteras, sin prisas, entre arrecifes y acantilado...

EL HELADO DE FRESA Y EL CHARCO DE BARRO

        Mi artículo para el diario digital Almería 360  EL HELADO DE FRESA Y EL CHARCO DE BARRO        El contraste a veces es tan brutal que no puedo sentir indiferencia.   Es como ver un helado de fresa y un charco de barro; para unos el mundo, independientemente de todo lo que le rodea, es una fiesta, y para otros, a su pesar, es un puñetero infierno. Y resulta que todos estamos en el mismo. Es como un teatro, cada persona tiene su escenario y vive su realidad paralela a todo lo demás.      Hace unos días leí el llamamiento de una madre, en un grupo local, a todo aquel policía, o agente municipal, que leyese sus líneas, o personas que conocieran a alguno, que quisiera prestarse a felicitar a su hijo de tres años por su cumpleaños porque le hacía mucha ilusión. La chica lo pedía amablemente, con la candidez de una juventud ajena a la realidad de la vida, con la ternura con la que una madre quiere sa...

DÍAS FELICES Y EXTRAÑOS

     Mi propuesta para ENTC  Días felices y extraños      Frente a mí la pared, y un retrato en blanco y negro de días felices y extraños. El marcador de la bici elíptica dice que estoy a diez kilómetros de donde empecé. Diez kilómetros, dice.     La fotografía en blanco y negro, y la profundidad de su perspectiva, hace que pueda atravesar el muro, y la bici surca el canal veneciano fácilmente. Los kilómetros siguen contando, y el canal no se acaba nunca. Estaba tan cómoda en aquella góndola... Desireless me canta: “Viaja, viaja...” con un mensaje tan jodidamente pegadizo que me dan ganas de llorar. Sigo pedaleando, tal vez con rabia, y el marcador dice que me alejo,  que quemo distancias y calorías. Y que mantenga la fe, me dice el macizo de Bon Jovi, mantén la fe... Pero por mucho que quiera todo tiene un límite, y el canal, que está frente a mí en la fotografía en blanco y negro de días felices y extraños, no tiene fin...