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TRÁNSITO

      En estado de tránsito el tiempo se ralentiza y se acelera, todo en un mismo proceso, de ahí ese cansancio infinito que cae desde el cuero cabelludo hasta la planta de los pies como si una masa densa nos envolviera con una cobertura espesa difícil de quitar.        Y caminamos arrastrando el alma, porque llega a pesarnos camuflada bajo la euforia que nos alienta por llegar por fin a destino.       Y esas ganas de hibernar, cual oso, durante días sobre una mullida cama y descansar cual guerrero tras la batalla; despertar renovado e iniciar un nuevo ciclo.        Starting again.                                                                                            ...

AJENA

     Me gustaría permanecer ajena a la resignación que envuelve a las gentes que me rodean.      Ajena a la desidia, a la tristeza, a la derrota.      Sobrevolar las cabezas adormecidas y buscar refugio lejos, ajena.      Romper con mis manos el frágil cristal del reloj de arena      pero es imposible, todo se conjura y huir me da pereza.      Seguiré clamando aunque nadie le preste atención a mi insistencia.      Seguiré aprendiendo de lo que el mundo me enseña.      Seguiré intentando ser libre, romper con muchas cadenas,      todo, menos ser ajena.                                                           Ana Tomás García            

ME ACUSAN DE MALTRATO

     Me acusan de maltrato... Qué sabrá nadie lo que sufro qué sabrá nadie lo que ando penando buscando orillas en mitad de un páramo.      A más de uno quisiera yo ver dando vueltas, desorientado haciendo piruetas con la vida en la inmensidad del globo terráqueo.      Qué sabrás tú lo que es el maltrato... Ya no recuerdas que fuimos amigos que yo también aguanté calladita muchos años ahora un poco de pís te causa espanto.      No pasa nada, las lágrimas las callo y me las aguanto, ya se quién es el enemigo y quién el hermano no vale la pena discutir con una mata de esparto.                                            Ana Tomás García

BAJO LA PUNTA DEL LÁPIZ DE ESCHER

     Locura estética emocional. ¿He dicho locura?¿Estética?¿O emocional?      Escalera que sube y baja pero permanece en la vertical buscando un punto de apoyo en la superficie horizontal, mejor en horizontal, punto de apoyo imprescindible.      Líneas rectas, curvas, oblicuas, que buscan el ángulo, se cruzan, se cortan, se salen por la tangente, se pierden.      Clave de bóveda sustentando el arco inamovible, arcos sobre pilares de piedra imposibles. Vanos como bocas abiertas, hornacinas como bocados en paredes desnudas, frías, desiertas.      Mosaicos barrocos, cúpulas espléndidas; atrios interiores como remansos en mitad de tanto recodo confuso.       Arquitecturas desafiantes; caos silencioso en armonía perpetua; escaques en blanco y negro como suelos, como techos, como losas convertidas en pájaros en una perspectiva delirante.      Geometría de u...

LA MALETA

     No es una maleta cualquiera,                                                  es mi maleta, la que obra prodigios.                                                              Yo vivo dentro de ella y ella me alberga      la mantengo siempre abierta      para que entren y salgan libres      toda clase de ideas.            Tengo por costumbre      ponerla al alcance de todos,      no quiero cierres ni cremalleras      en mi maleta.      Acaso el término cabeza es más prosaico      no hay poesía en la palabra cabe...

EL ESPESOR DEL AIRE ENRARECIDO

     Si tan siquiera abriéramos un diminuto resquicio en nuestro amurallado conocimiento, entraría libremente un soplo de aire fresco, liberándonos de la pesada densidad de la costumbre; liberándonos de una mohosa y rancia prisión de mansedumbre, ese aletargamiento en el que andamos sumidos gracias al espesor del aire enrarecido...                                                                                                 Ana Tomás García

CURIOSO

     Fue curiosa la vuelta, volando hacia un crepúsculo efímero; adentrándome en la negrura de una noche inquieta a propósito de furiosas tormentas allí, al otro lado de la ventanilla, rozando las alas desplegadas del avión. Sobrevolando circuitos luminosos que perfilaban costas y convertían grandes urbes en grupos de luciérnagas inmóviles bajo mis pies.      Curiosos los fuegos artificiales a tal distancia, como si alguien de una ciudad desconocida supiera de mi regreso y me agasajara con su colorido destello al pasar.      Curiosos los besos, los abrazos, los nervios, los enhorabuenas, el reconfortante contacto con el mar... Transformados en aquel momento del vuelo, por el continuo pasar del tiempo, en recuerdos de días que se quedan, a pesar de lo intensos, atrás.       Es curiosa la adrenalina, del corazón su palpitar frenético, la angustia del instante previo... Es curioso.     Y llegando a destino des...